Cultivo

Un cuidadoso procedimiento que garantiza la mejor calidad

La bodega Castell Miquel cuenta con varias zonas de cultivo, en las que las uvas adquieren diferentes propiedades dependiendo de su ubicación geográfica.

Además de los aromas propios de cada tipo de uva, se obtienen muchos delicados matices que aportan complejidad y corpulencia a los vinos. El clima mediterráneo permite elaborar vinos con cuerpo con taninos maduros. La refrescante brisa del mar equilibra de forma agradable las altas temperaturas en las épocas más calurosas. Asimismo, los muros de piedra seca, que conservan muy bien el calor, ayudan a calentar las vides durante las noches frías, lo cual favorece la maduración de las uvas.

Dependiendo de la ubicación cultivamos diferentes tipos de uva con diversos fines: desde excelentes vinos blancos e intensos vinos tintos hasta sorprendentes cuvées con finos aromas.

Lo que tienen todos en común es que son controlados estrictamente durante todo el año, al igual que controlamos sus necesidades y nivel de maduración. Solamente cuando han alcanzado el grado de maduración perfecto son vendimiados manualmente y preparados para la fermentación de la forma más cuidadosa posible.

Para ello en Castell Miquel también utilizamos técnicas de bodega muy avanzadas: en nuestro propio laboratorio se controla varias veces al día el nivel de azúcar, acidez y alcohol de las uvas antes y durante la cosecha. Y es que cuando las uvas están maduras, incluso el menor de los retrasos hasta que empieza la vendimia puede representar una diferencia en la calidad. Asimismo, durante el proceso de elaboración implementamos cuidadosos métodos que nos ayudan a garantizar de forma constante un alto nivel de calidad de nuestros vinos.